Observatorio | Te lo digo Juan, para que lo entiendas Pedro
MARIO MARTINI
Mi agüela Catalina Ibarra viuda de Rivera, mujer inmarcesible de El Pozole de Villa Unión, tenía una manera inteligente de mandar sin ordenar. No necesitaba levantar la voz ni llamar al destinatario por su nombre. Le bastaba aquella fórmula que en la familia terminó convirtiéndose casi en método:
Te lo digo Juan, para que lo entiendas Pedro”.
Era una manera de regañar sin lastimar y de aconsejar sin ponerse en medio del pleito. Uno sabía que el mensaje no era para Juan y quién debía sentirse aludido era Pedro.
Me acordé de ella al ver que la Unidad de Inteligencia Financiera puso bajo bloqueo las cuentas de Ricardo el pity Velarde Cárdenas, de un socio y varias empresas de su red empresarial. Velarde puede caer bien y mal, pero no es un empresario cualquiera en la historia reciente del poder sinaloense: fue funcionario municipal, subsecretario y secretario de Economía durante el gobierno de Rubén Rocha Moya. Y durante un tiempo los vientos alisios lo arrimaban a la presidencia municipal de Mazatlán en 2027.
El ascenso fue meteórico: del antro pasó a la función pública y terminó sentado en una de las secretarías más visibles del gabinete. Lo mismo aparecía entregando modestos equipos a pequeños empresarios que inaugurando actividades, distribuyendo apoyos o recorriendo Culiacán, Los Mochis, Guasave, Guamúchil, Concordia, Mazatlán, Escuinapa, San Ignacio. El pity estaba en todas partes…, hasta que dejó de estar.
La desaparición de Carlos Emilio Galván Valenzuela de Durango que fue a divertirse a Terraza Valentino, cambió su destino. El joven, recientemente graduado de chef, fue visto por última vez la madrugada del 5 de octubre de 2025 en el negocio de Velarde cuando fue al baño y jamás regresó.. El entonces secretario de Economía terminó renunciando al cargo semanas después “para atender este asunto”, explicó el gobernador Rocha, bajo presión nacional. El “asunto” no ha avanzado y Carlos Emilio sigue desaparecido y no localizado,
Recientemente el secretario Omar García Harfuch, fue explícito al señalar que la investigación financiera de Velarde es un caso aparte de los demás procesos abiertos en Sinaloa.
El pecado del éxito
Durante toda la vida nos enseñaron que el éxito empresarial era una señal de respeto social.Y está bien porque un empresario que crece, invierte y genera trabajo merece reconocimiento.
Pero pararse bajo las candilejas del éxito también tiene sus recovecos: las tentaciones de compartir la mesa con el poder político y sentarse en la barra con el crimen organizado.
En este contexto, la UIF está mandando el mensaje a más de una persona y no es necesariamente el pity
La medida contra el pity llega después de meses en los que distintas investigaciones han puesto bajo revisión las relaciones empresariales de personas cercanas al poder político sinaloense.
Entre ellas están las empresas de los hijos de Rubén Rocha Moya. El diario Milenio reportó desde mayo que la UIF había solicitado movimientos financieros de siete compañías, entre ellas la Constructora Chocosa, Construcciones Suaqui, Grupo Rofcar, Chocosa Ranch y otras.
La frase de doña Catalina tenía otra virtud: no necesitaba explicar demasiado porque el que debía entender, entendía.
Saludos cordiales
MM
Paralelo 23 | Periodismo Democrático y Tropical


