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Observatorio | Se los dijimos

MARIO MARTINI

El malecón mazatleco -que presumimos como uno de los más largos del continente- se nos está cayendo a pedazos y el colapso de este jueves vuelve a demostrar que el problema dejó de ser una advertencia para convertirse en una emergencia de infraestructura, reiteradamente advertida por especialistas y medioambientalistas, por lo menos desde 2014.

El daño de este jueves alcanzó ya cerca de 100 metros, con afectaciones en la banqueta, la ciclovía y parte de la estructura de la Avenida del Mar. El Ayuntamiento tuvo que cerrar el tramo y comenzar trabajos de contención ante el riesgo de que el socavamiento siga avanzando. 

Ayer vimos a la alcaldesa Estrella Palacios recorrer la zona y -como siempre ocurre en estos casos- dar instrucciones para evaluar la magnitud del daño y cerrar vialidades, lo que por supuesto era una redundancia. La propia alcaldesa informó que la gobernadora instruyó a la Secretaría de Obras Públicas del Estado para apoyar en estudios y proyecto de reparación. 

Pero precisamente ahí está el punto: esto ya no puede resolverse como un asunto exclusivamente municipal y con parches de cemento.

Urge un plan de acción de los tres niveles de gobierno que revise integralmente la infraestructura costera de Mazatlán: Malecón, escolleras, accesos, sistemas de protección, playas y los puntos donde el mar ya está mostrando evidentes señales de erosión.

Se los dijimos

Hace meses publicamos en P23 las conclusiones del Análisis de Vulnerabilidad Socioambiental ante el Cambio Climático de Mazatlán, financiado por el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza.

El estudio advierte que la zona costera baja de Mazatlán es particularmente vulnerable a erosión, inundaciones e intrusión salina, mientras que el cambio climático puede incrementar la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos. No era una profecía sino un diagnóstico técnico.

Y después del primer socavón del Malecón, ocurrido el 23 de junio, especialistas de Conselva señalaron que la erosión de las playas —que funcionan como barreras naturales frente a la energía del mar— había incrementado la vulnerabilidad de la infraestructura costera. Y esto lo vienen diciendo hace 12 años. 

Hoy volvemos a preguntar: ¿Dónde está el diagnóstico integral de los 21 kilómetros de costa?

Mazatlán fue construido sobre espacios que pertenecen a la naturaleza. Durante décadas hemos ocupado, modificado y presionado la línea costera para convertirla en ciudad, infraestructura y destino turístico; ahora la naturaleza está reclamando lo que le pertenece.

¿Hasta cuándo las autoridades de los tres niveles de gobierno van a sentarse para aprobar proyectos y presupuestos que aborden el problema de manera integral?

Porque una cosa es meterle toneladas de concreto a un socavón y otra muy distinta evitar que el Malecón entero termine convertido en un desastre cuando la Virgen de la Puntilla se descuide un momento.

Se los dijimos.

Saludos cordiales

MM