Genaro Estrada vuelve al debate internacional en tiempos de tensiones geopolíticas
A 139 años de su nacimiento, autoridades recuerdan al diplomático mazatleco cuya doctrina de no intervención sigue influyendo en la política exterior mundial
Mazatlán, Sinaloa | 2 de junio de 2026 | Joaquín Rodriguez | P23
La vigencia de la Doctrina Estrada volvió al centro de la conversación pública durante la conmemoración del CXXXIX aniversario del natalicio del diplomático mazatleco Genaro Estrada Félix, considerado uno de los principales arquitectos de la política exterior mexicana. Durante la ceremonia realizada en la Secundaria General No. 3 que lleva su nombre, autoridades municipales destacaron la importancia de los principios de soberanía, autodeterminación y no intervención en un contexto internacional marcado por conflictos y disputas diplomáticas.
En representación de la alcaldesa Estrella Palacios Domínguez, el secretario del Ayuntamiento, Moisés Ríos Pérez, señaló que la aportación más relevante del sinaloense fue la creación de la Doctrina Estrada.
Genaro Estrada entendió que ningún país debe decidir sobre la legitimidad de otro gobierno; esa decisión corresponde únicamente a su pueblo”, afirmó durante el acto cívico.

La doctrina fue formulada en 1930 como respuesta a la práctica internacional de reconocer o desconocer gobiernos extranjeros. Su planteamiento sostiene que ningún Estado debe emitir juicios sobre la legitimidad de otro, principio que con el tiempo se convirtió en uno de los pilares de la diplomacia mexicana.
La ceremonia reunió a autoridades navales, educativas y municipales, así como representantes de organismos civiles y académicos, quienes recordaron la trayectoria del escritor, historiador y diplomático nacido en Mazatlán el 2 de junio de 1887.
Contexto
La defensa de la soberanía nacional no nació de manera espontánea en la diplomacia mexicana.
La célebre frase de Benito Juárez “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz» difícilmente puede entenderse sin la larga construcción intelectual del liberalismo mexicano.
En esa genealogía aparecen figuras como el sinaloense Pablo de Villavicencio, «El Payo del Rosario», precursor del pensamiento liberal insurgente; el doctor José María Luis Mora, arquitecto ideológico de la Reforma; y posteriormente Genaro Estrada, quien trasladó esos principios al terreno de las relaciones internacionales.
Si Juárez convirtió el liberalismo en política de Estado y defensa de la República, Estrada lo proyectó hacia el mundo mediante una doctrina basada en la autodeterminación de los pueblos, la igualdad jurídica de las naciones y la no intervención.
La vigencia de ese pensamiento resulta especialmente visible en un escenario internacional marcado por guerras, disputas territoriales, sanciones económicas y confrontaciones diplomáticas entre bloques de poder.
El mazatleco universal
Además de diplomático, Genaro Estrada fue escritor, historiador, bibliófilo y uno de los intelectuales mexicanos más reconocidos de su generación.
Su trabajo en la Secretaría de Relaciones Exteriores contribuyó a definir una política internacional que permitió a México mantener posiciones independientes frente a conflictos globales y consolidar una identidad diplomática respetada en América Latina y otros espacios multilaterales.
A más de un siglo de su nacimiento, su legado sigue siendo estudiado en facultades de derecho internacional y relaciones exteriores, mientras su doctrina continúa siendo referencia obligada en debates sobre soberanía, reconocimiento de gobiernos y autodeterminación de los pueblos.
Editorial P23
Las ciudades suelen recordar a sus personajes históricos mediante monumentos, nombres de calles o ceremonias oficiales. Sin embargo, el verdadero homenaje consiste en comprender la vigencia de sus ideas.
Genaro Estrada pertenece a una generación de mexicanos que pensó el país más allá de sus fronteras y entendió que la soberanía no es un discurso, sino un principio de convivencia internacional.
En una época donde reaparecen discursos de fuerza, hegemonía e intervención, la Doctrina Estrada recuerda una lección elemental: ningún gobierno extranjero debe decidir el destino político de otro pueblo.
Un siglo después, la isigue dialogando con el mundo.
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