Rocha Moya, Loaiza y Pérez Arce: puntas que se tocan muchos años después
- La puerta giratoria del Poder Ejecutivo sinaloense vuelve a colocar al estado ante un vacío institucional: en 1944 Sinaloa se quedó sin gobernador durante unas horas por el asesinato del coronel Rodolfo T. Loaiza; en 1953, Enrique Pérez Arce dejó el gobierno bajo una tempestad de criticas y el Congreso resolvió el relevo en un solo acto; hoy, Rubén Rocha Moya regresó por 34 horas y volvió a separarse, mientras el Legislativo sigue en pausa sin consensuar al relevo.-
Culiacán, Sinaloa | 24 de agosto de 2026 | Mario Martini | P23
Sinaloa ha entrado en una dimensión política que sus propias leyes no previeron.
En el Palacio de Gobierno las horas transcurren dentro de un limbo institucional provocado por una puerta giratoria: Rubén Rocha Moya volvió de una larga licencia, despachó apenas 34 horas, tomó protesta a la secretaria general de gobierno y volvió a separarse del cargo.
Hasta el cierre de información, el Congreso del Estado, sin acuerdos para resolver el relevo, suspendió su sesión extraordinaria hasta nuevo aviso. El estado vuelve a quedarse sin un timonel definitivo.
73 años antes
Hay, sin embargo, un antecedente que la memoria sinaloense guarda exactamente 73 años atrás. En marzo de 1953, Enrique Pérez Arce -poeta y educador metido a político- fue gobernador en 1951, pero abandonó el poder después de una gestión marcada por la crisis financiera, la parálisis administrativa y una creciente presión política.
Solicitó una licencia indefinida, que terminó siendo la salida definitiva. El Congreso nombró entonces al pediatra mazatleco Rigoberto Aguilar Pico como gobernador sustituto. El médico tomó el estetoscopio político, estabilizó la administración y concluyó el periodo en 1956. La crisis tuvo un desenlace eficaz: un gobernador salió y otro entró.
En 2026, el mecanismo parece mucho menos limpio. Después de más de tres meses separado del cargo por investigaciones federales, con Yeraldine Bonilla Valverde al frente de manera interina, Rocha Moya regresó el viernes 21 de agosto, retomó sus funciones y volvió a tomar protesta a Bonilla como secretaria general de Gobierno.
Treinta y cuatro horas después, volvió a separarse. La Constitución sinaloense -según las fuentes documentales consultadas-, dejó abierto un resquicio que ahora se convierte en problema político: no establece un límite para el número de licencias que puede solicitar un gobernador. Y mientras el Congreso busca una salida, el poder permanece suspendido entre firmas, horas y negociaciones.
Dos épocas, el mismo vacío.
Pérez Arce salió en un solo movimiento y el Congreso resolvió el relevo con un sustituto que terminó el periodo. Rocha Moya ha dejado, en cambio, una secuencia de regresos y separaciones que mantiene a Sinaloa en espera de una definición.
En 1953 un gobernador se fue. En 2026, es un gobierno que todavía no termina de saber quién lo está encabezando.
Caso Loaiza
Otro momento trágico en la sucesión gubernamental de Sinaloa fue el asesinato del gobernador en funciones Rodolfo T. Loaiza
El coronel fue asesinado durante la madrugada del 21 de febrero de 1944 en el Patio Andaluz del Hotel Belmar en el popular y bullanguero Barrio de Olas Altas. Al día siguiente, el 22 de febrero de 1944, el Congreso del Estado designó al Lic. Teodoro Cruz R. como gobernador constitucional sustituto.
Cruz R. se desempeñaba entonces como Secretario General de Gobierno, lo que garantizó la continuidad administrativa del estado. Gobernó los 20 meses que restaban a la administración de Loaiza s hasta el 31 de diciembre de 1944,
Gobernar por WhatsApp
Paola Gárate, diputada del PRI. encabezó las críticas más duras contra la Mesa Directiva del Congreso del Estado al revelar que la suspensión de una sesión tan crucial se notificó de manera informal mediante un «mensajito de texto
Arremetió;
¿Sinaloa se gobierna por WhatsApp? Rocha va, vuelve y se vuelve a ir. Y ahora cancelan una sesión clave sin oficio y sin nueva hora”.
Los bloques del PRI y del PAN, por su parte, acusaron que los vaivenes de Rocha Moya y la sumisión del Congreso “vulneran la seguridad y la estabilidad institucional del estado”.
Manuel de Jesús Guerrero, presidente de la Comisión Permanente, ha intentado matizar la parálisis argumentando que la sesión se reanudará en cuanto la Comisión de Puntos Constitucionales reciba propuestas formales y logre confeccionar la terna definitiva.
CONTEXTO
La comparación no pretende equiparar las circunstancias políticas de 1953 y 2026. El paralelismo está en otra parte: dos crisis del Poder Ejecutivo que obligaron al Congreso de Sinaloa a resolver quién debía ocupar el vacío dejado por el gobernador. La diferencia está en el mecanismo y, sobre todo, en la incertidumbre que acompaña al relevo actual.
EDITORIAL
La historia tiene esas pequeñas ironías que a veces ningún legislador consigue prever. Hace 73 años, Sinaloa necesitó un médico para cerrar una herida política. Hoy necesita, antes que nada, que sus instituciones encuentren una salida y un equipo multidisciplinario para revivir aún estado cuya recuperación tardará, por lo menos, 10 años.
El efímero regreso de Rocha Moya lleva sin rodeos aúna lectura: fue acto de rebeldía que fracturó los acuerdos de La Omerta. Tu opinión aquí sí vale,


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