SEGURIDAD

De pacífico pueblo camaronero, a epicentro de la disputa por el sur de Sinaloa

• Asesinato de maestra, ataques contra policías, reducción de la fuerza operativa por temor y escalada violenta terminaron por cancelar la conmemoración del 111 aniversario del municipio.-

• Más de 3,600 familias desplazadas y pérdida de 27 mil empleos formales.-

Escuinapa, Sinaloa | 4 de septiembre de 2026 | Joaquín Rodriguez | P23

Durante más de un siglo, Escuinapa transcurrió entre la actividad pesquera, agrícola y una vida comunitaria marcada por la tranquilidad de un municipio pequeño.

Hoy, esa imagen quedó golpeada por una escalada de violencia que llevó al Ayuntamiento a cancelar el programa artístico, cultural y deportivo con el que se conmemoraría el 111 aniversario de la municipalización.

La decisión se tomó después del asesinato de Carolina Irasema Beltrán Romero, de 39 años, maestra y jefa del Departamento de Bienes Patrimoniales del Ayuntamiento, ocurrido la mañana del jueves 3 de septiembre. La funcionaria fue atacada a balazos cuando salía de su domicilio, en la calles Hidalgo, en la cabecera municipal.

De acuerdo con los datos contenidos en la documentación revisada por P23, Carolina intentó retroceder y resguardarse en la cochera de su vivienda, pero los agresores dispararon contra el vehículo. Su cuerpo quedó en el asiento del conductor de un Nissan March rojo, que fue localizado con el motor encendido. Junto a la víctima fue localizada una cartulina con un mensaje atribuido a un grupo criminal; el contenido permanece bajo reserva de la Fiscalía.

El asesinato provocó una fuerte conmoción en la comunidad. Carolina era trabajadora sindicalizada del Ayuntamiento desde hacía aproximadamente una década; había iniciado como bibliotecaria de la Casa de la Cultura y recientemente había sido asignada al área de Tesorería como jefa de Activos Fijos y Bienes Patrimoniales. También trabajaba como maestra en el vecino municipio de Rosario y sostenía a sus dos hijos mediante sus empleos y un pequeño negocio de repostería.

Este viernes 4 de septiembre, el Ayuntamiento realizó un homenaje póstumo de cuerpo presente en el Palacio Municipal. Familiares y compañeros de trabajo despidieron a la funcionaria entre aplausos. Hasta el momento de la información contenida en la fuente revisada, la Fiscalía General del Estado mantenía abierta la investigación sin reporte de personas detenidas por este homicidio.

No fue hecho aislado

El asesinato de Carolina ocurrió apenas unas semanas después de otro homicidio que golpeó directamente a la estructura municipal.

En agosto fue asesinado Miguel Antonio Zazueta Páez, subdirector de Tránsito de Escuinapa, quien fue atacado a tiros en su domicilio, en el sector Infonavit Las Fuentes. De acuerdo con la información de la fuente, junto a su cuerpo fue localizado también un mensaje atribuido al crimen organizado.

A estos hechos se suman balaceras, operativos federales de alto impacto y enfrentamientos que han provocado temor entre la población, así como episodios de violencia que incluso derivaron en ausentismo escolar generalizado.

El problema alcanza también a la Policía Municipal. Durante el año se han registrado ataques contra elementos y directivos de la corporación y, de acuerdo con la documentación revisada, más de 30 policías habrían presentado su renuncia voluntaria o solicitado su jubilación anticipada, dejando al municipio con una capacidad operativa reducida.

La consecuencia es una ecuación difícil: mayor presión delictiva y menor capacidad municipal para responder.

Aniversario que no será

El Ayuntamiento había preparado una agenda de actividades del 4 al 7 de septiembre para celebrar la municipalización.

El programa contemplaba un bazar gastronómico en la Plazuela Ramón Corona, una exposición fotográfica colectiva titulada Escuinapa a través de la Fotografía, la presentación del libro Escuinapa, los sabores de ayer, hoy y siempre, de la doctora Guadalupe Stone, además de presentaciones del Ballet Folklórico de la Casa de la Cultura y conciertos musicales.

También estaba prevista la noche de gala para la coronación de la Reina de la Municipalización, así como una carrera ciclista en homenaje a José Navarro Palacios “El Campeón”, cuadrangulares de fútbol y béisbol y actividades recreativas para niñas y niños organizadas por el DIF.

Todo fue suspendido.

El Ayuntamiento argumentó “causas de fuerza mayor” ante la situación de inseguridad. En lugar de la celebración popular, únicamente se mantendrá el protocolo cívico indispensable.

Ceremonia privada

El acto conmemorativo se realizará de manera solemne y a puerta cerrada, con la participación del alcalde Víctor Díaz Simental, integrantes del Cabildo y autoridades municipales. La decisión elimina cualquier concentración masiva en espacios públicos.

Es un cambio significativo para una celebración que estaba pensada precisamente para sacar a la comunidad a las plazas, calles y espacios públicos del municipio.

Ahora, el aniversario de Escuinapa se conmemorará prácticamente sin pueblo, arrinconado por el crimen organizado entre cuatro paredes y a puerta cerrada.

Blindaje

Ante la escalada de violencia, autoridades de los tres niveles de gobierno mantienen un operativo especial en el municipio.

La Secretaría de Seguridad Pública de Sinaloa activó un Grupo Interinstitucional con participación del Ejército Mexicano, Guardia Nacional y Policía Estatal, con patrullajes preventivos y vigilancia reforzada.

También se mantienen puntos de revisión en entradas y salidas de Escuinapa, así como en zonas pesqueras y el centro de la localidad.

La documentación señala además una rotación de fuerzas federales en el sur de Sinaloa, con presencia entre Mazatlán, Rosario y Escuinapa. Se reporta asimismo vigilancia aérea mediante aeronaves federales, incluidos helicópteros Black Hawk.

Las autoridades han recomendado a la población mantener la calma, evitar la difusión de rumores no verificados y atender exclusivamente las indicaciones oficiales.

Escuinapa ya no será el mismo

La cancelación del aniversario municipal es, en sí misma, un indicador. No se trata únicamente de suspender conciertos, una coronación, una carrera o actividades culturales. Lo que desaparece temporalmente es la posibilidad de que una comunidad se reúna en sus espacios públicos para celebrar su propia historia.

El homicidio de una funcionaria municipal y el asesinato previo de un mando de Tránsito colocan además una pregunta de fondo: ¿qué ocurre cuando la violencia alcanza a quienes tienen la responsabilidad de administrar y vigilar el municipio?

Escuinapa no solamente enfrenta una sucesión de hechos criminales. Enfrenta el deterioro de condiciones básicas de convivencia, seguridad y confianza pública.

Y la primera consecuencia ya es visible: un municipio que tenía una fiesta preparada terminó organizando un homenaje fúnebre y un acto cívico a puerta cerrada.

Costo económico

La violencia también está golpeando el bolsillo. Sinaloa registró una contracción económica de 4.5 por ciento durante el primer trimestre de 2026, mientras que en la primera mitad del año se reportó la pérdida de casi 27 mil empleos formales. En las zonas más afectadas, el miedo reduce la movilidad y paraliza los ingresos de jornaleros, tianguistas y pequeños comerciantes.

La agroindustria y la pesca enfrentan además dificultades para movilizar sus productos por los bloqueos intermitentes en carreteras prioritarias. El encarecimiento de los traslados, las pérdidas de cosechas y la reducción de la actividad comercial terminan convirtiendo la crisis de seguridad en una crisis económica que se extiende mucho más allá de los lugares donde ocurren los enfrentamientos.


3, 600 familias desplazadas

El desplazamiento forzado se ha convertido en otra de las consecuencias menos visibles de la violencia en Sinaloa. Datos de la Secretaría de Bienestar y Desarrollo Sustentable (SEBIDES) contabilizan formalmente más de 3,600 familias desplazadas, principalmente de comunidades serranas y rurales del norte, centro y sur del estado.

En Escuinapa, comunidades como El Camarón han quedado prácticamente abandonadas. Familias enteras han tenido que refugiarse en las cabeceras municipales o salir del estado hacia entidades vecinas. Organizaciones y colectivos advierten que el número real podría ser mayor, debido al subregistro y a las dificultades burocráticas para obtener el reconocimiento oficial como víctimas de desplazamiento. La Comisión Estatal de los Derechos Humanos ha señalado, además, que no existen condiciones mínimas de seguridad para un retorno seguro

Contexto

Escuinapa es uno de los municipios del sur de Sinaloa y forma parte del corredor que conecta la entidad con el estado de Nayarit. Su economía históricamente ha estado vinculada con la pesca, agricultura, ganadería, comercio y actividades frutícolas.

La reciente escalada de violencia ha colocado al municipio bajo una mayor presencia de fuerzas federales y estatales y ha afectado directamente actividades públicas, escolares, comerciales y administrativas.

Editorial P23

Cuando un pueblo cancela su fiesta por miedo, la noticia no está solamente en la fiesta cancelada. Está en lo que tuvo que suceder para que una autoridad decidiera cerrar las puertas, retirar los eventos y pedirle a la población que no se concentre.

La violencia se mide en homicidios y personas desaparecidas, pero también en aquello que una sociedad deja de hacer porque ya no se siente segura para hacerlo.

Escuinapa merece que la discusión no termine en el despliegue de soldados y patrullas. Necesita saber por qué las instituciones municipales han quedado vulnerables y qué estrategia existe para recuperar la seguridad sin convertir la vida cotidiana en una excepción permanente. Es lamentable que una conmemoración centenaria se realice arrinconada entre 4 paredes y a puerta cerrada. ¿Quién decide cómo y cuándo celebrar las fiestas de un pueblo?

Periodismo para entender lo que está pasando, no solamente para contarlo.

Foto de portada: cortesía de Animal Político