La guerra en Sinaloa no ha terminado: 3,638 carpetas judicializadas en cinco meses lo confirman
Homicidios, desapariciones, feminicidios, violencia familiar y narcomenudeo encabezan los delitos llevados ante jueces entre enero y mayo de 2026
Culiacán, Sinaloa | 2 de junio de 2026 | Redacción P23
La violencia que atraviesa Sinaloa sigue reflejándose en las estadísticas oficiales. Entre el 1 de enero y el 31 de mayo de 2026, la Fiscalía General del Estado judicializó 3,638 carpetas de investigación, de las cuales 3,101 fueron mediante citación y 537 a través de órdenes de aprehensión, informó la institución.
Las carpetas corresponden a delitos de alto impacto y de incidencia cotidiana como homicidio doloso, tentativa de homicidio, feminicidio, desaparición forzada de personas, violación, abuso sexual, corrupción de menores, violencia familiar, narcomenudeo, robo de vehículo, fraude, amenazas y despojo, entre otros. Los datos muestran la amplitud de los conflictos de seguridad y justicia que enfrentan las autoridades en la entidad.
Tan solo durante mayo, la Fiscalía judicializó 674 carpetas de investigación. De ellas, 593 avanzaron mediante citación y 81 mediante órdenes de aprehensión. La dependencia atribuyó los resultados al trabajo de integración realizado por Vicefiscalías, Unidades Especializadas y Agencias del Ministerio Público.

Las cifras se conocen en un contexto marcado por hechos violentos que han mantenido a Sinaloa entre las entidades con mayores desafíos en materia de seguridad pública, particularmente en municipios como Culiacán, Mazatlán y Navolato.
Contexto
Desde septiembre de 2024, Sinaloa enfrenta una escalada de violencia asociada a la confrontación entre grupos del crimen organizado. Homicidios, desapariciones, ataques armados y hallazgos de personas sin vida han elevado la presión sobre las instituciones de procuración de justicia. Las 3,638 carpetas judicializadas representan apenas la parte de los casos que lograron avanzar hasta la etapa judicial.
Editorial P23
Las cifras oficiales confirman que la crisis de seguridad sigue lejos de resolverse. Cuando homicidios, desapariciones, feminicidios y otros delitos continúan ocupando buena parte de la carga de trabajo de la Fiscalía, el discurso de normalización pierde sustento frente a los datos. La judicialización de carpetas es un indicador de actividad institucional, pero no necesariamente de disminución de la violencia. Tu opinión importa.
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