Exigen a Vicefiscal Especial Eladio García Arredondo que amenazas contra Sheila Arias siente precedente contra la impunidad.-
Por Mario Martini | Paralelo 23
Mazatlán, Sinaloa, 4 febrero 2026.-— Reporteros, fotógrafos, camarógrafos y representantes de organizaciones civiles se manifestaron la mañana de este martes frente a la Unidad Administrativa para exigir a la Fiscalía Especializada en Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de Sinaloa que siente un precedente contra la impunidad y actúe de manera inmediata ante las amenazas sufridas por la reportera Sheila Arias Martínez, quien denunció irregularidades en un megaproyecto turístico sobre la franja costera al norte de Mazatlán.
Tras la protesta, una comisión integrada por cinco periodistas y representantes de colectivos ciudadanos sostuvo una reunión con el Vicefiscal de la Zona Sur, Isaac Aguayo Roscho, a quien solicitaron agilizar los trámites para que el expediente sea turnado al Fiscal Especializado Eladio García Arredondo en Culiacán, instancia que asumirá la competencia del caso.

En el encuentro con el funcionario participaron Raquel Zapién, periodista y fundadora del portal Son Playas e integrantes del Consejo Ciudadano Anticorrupción de Sinaloa; así como los consejeros del Instituto de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de Sinaloa, Griselda Triana y Mario Martini y Sibely Cañedo, fundadora del colectivo Periodistas por la Paz y la Libertad de Expresión e integrante de Iniciativa Sinaloa, quienes pusieron en contexto al funcionario sobre los riesgos crecientes que enfrentan los reporteros que cubren temas relacionados con el territorio y el medio ambiente, particularmente en Mazatlán, donde el desarrollo inmobiliario avanza de manera rapaz y desordenada, con múltiples irregularidades.
“La impunidad alienta las agresiones”
Griselda Triana advirtió que la falta de castigo incentiva la violencia contra el gremio.
Todos los asesinatos de periodistas en Sinaloa siguen impunes”, afirmó.
De acuerdo con recuentos periodísticos, de 1879 a la fecha han sido asesinados o desaparecidos al menos 28 periodistas en Sinaloa, una cifra que ilustra el nivel de riesgo que implica ejercer el oficio en la entidad.
Por su parte, Sibely Cañedo subrayó que las amenazas no son hechos menores.
El silencio no puede ser el precio del desarrollo. Vivir bajo amenaza cambia la vida: genera miedo, estrés, autocensura. Cuando se amenaza a una periodista, el daño no es sólo individual, afecta a toda la sociedad porque se limita el derecho a saber y se debilita la democracia”, expresó.
Cifras alarmantes
Según datos del Instituto de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas de Sinaloa, entre agosto de 2022 y diciembre de 2025 se registraron 235 agresiones contra ambos gremios; de ellas, 116 fueron contra periodistas.
La amenaza es la agresión más frecuente, seguida de descalificaciones, estigmatización y agresiones físicas. En los casos más graves se han documentado desplazamientos forzados.
El 37% de las agresiones provienen de particulares presuntamente vinculados al crimen organizado; el 27% de empresarios o ciudadanos; y un alarmante 36% de funcionarios de distintos niveles de gobierno.
Entre septiembre de 2024 y enero de 2026 se contabilizaron 61 agresiones contra periodistas y medios de comunicación en Sinaloa, incluidas ataques armados contra instalaciones de prensa. Tan sólo en Mazatlán se registraron al menos ocho agresiones en ese mismo periodo, varias relacionadas con la cobertura ambiental y territorial.
Solidaridad y exigencia de justicia
En este contexto de violencia e incertidumbre, los colectivos también expresaron su solidaridad con el reportero Rafael Covantes por la desaparición de su esposa, Herminia Guadalupe Rivera Rendón, ocurrida el 19 de noviembre en una plaza comercial.
Finalmente, los manifestantes exigieron a la nueva Vicefiscalía de la Zona Sur que cumpla con su responsabilidad y actúe de manera efectiva para frenar la impunidad en los delitos contra la libertad de expresión.
No queremos un desarrollo construido sobre el silencio y el miedo. Alzar la voz por la comunidad, por el territorio y por la naturaleza tiene un costo demasiado alto, y no es justo que se pague en soledad”, concluyó Cañedo.

