El Milagro de Santa Fe partió en silencio: Francisco Zapata no quiso reflectores

Salió por la parte trasera del hospital para evitar declarar ante la prensa; afuera lo esperaba su esposa Valentina Montenegro

Mazatlán, Sinaloa | 11 abril 2026 | Joaquín Rodriguez

Francisco Zapata Nájera, trabajador rescatado con vida de la mina Santa Fe, en El Rosario, se fue en silencio, sin escándalo, humilde, de bajo perfil, por la puerta de atrás, para evitar a la prensa que lo esperaba para conocer su historia. A las 4:40 fue dado de alta por el médico tratante, tras permanecer internado en el Hospital General “Dr. Martiniano Carvajal” durante 2 días por deshidratación y estrés postraumático. Afuera lo esperaba su esposa Valentina Montenegro y otros familiares.

De acuerdo con personal médico del nosocomio, el paciente fue egresado entre las 5:00 de la tarde, después de haber estado 14 días atrapado desde el colapso ocurrido en la mina Santa Fe el pasado 25 de marzo.

REPORTE MÉDICO

Fuentes médicas consultadas indicaron que Francisco Zapata presentó: deshidratación y crisis nerviosa derivada del encierro prolongado sorprendentemente, suestado general fue reportado como estable, motivo por el cual se autorizó su alta.

Antes de darlo de alta, su médico tratante, doctor Andrés Joshua Millán Osuna, acompañado del Jefe de Cirugía, doctor Faustino Rubio Soto -que también estuvo al pendiente del paciente, diagnosticó crisis emocional del minero:

Crisis debida al estrechamiento del campo de conciencia y la incapacidad para comprender estímulos

Tras su salida del hospital, se prevé que Francisco Zapata se traslade a Santiago Papasquiaro, Durango, donde continuará su recuperación acompañado de sus familiares.

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EDITORIAL P23

Francisco Zapata salió con vida y se fue como los grandes: en silencio, por la puerta de atrás, discreto, humilde, sin reflectores, porque lo que unos llamamos milagro él lo entiende con mayor sencillez: simplemente fe. Algunos dirán que no es sencillez sino trauma emocional, puede ser.

Catorce días bajo tierra no firman una hazaña romántica -aunque puedan servir para un documental-, son el reflejo de un sistema que permite trabajar al límite de la seguridad, entre jales, indiferencia empresarial y corrupción oficial.

Mientras se celebra a Francisco, sigue pendiente lo esencial: en México, incluso cuando alguien sobrevive, la historia no termina bien.

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