Mazatlán volverá a levantarse de la adversidad
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Así lo hizo desde el siglo XIX , superando adversidades y calamidades que lo pusieron de rodillas una y otra vez, pero de las que salió airoso, lo que le da sentido la frase Grandeza Mazatleca.-
Por Mario Martini |Valentina Ramírez | Coordinación de campo: Brian Ramírez | Periodismo Democrático y Tropical
Mazatlán, Sinaloa. 21 octubre de 2027.-En el aire todavía huele a sal, lodo y diésel: hiede. Los cuerpos de auxilio avanzan entre calles partidas por la corriente mientras una bruma marrón cubre el puerto. Un día después del impacto del huracán “Mario” —categoría 5, con rachas de hasta 400 km/h—, las advertencias científicas escritas en 2025 son ahora ruinas visibles, nombres de colonias borrados y familias que no regresarán

En 2025 los investigadores describieron un puerto construido sobre su propia trampa: drenaje insuficiente, urbanización acelerada y cauces convertidos en basureros. Dos años después, la teoría se volvió experiencia. El arroyo Jabalines, encementado en lugar de dragado, reventó sus muros y sepultó tres colonias entre aguas broncas que bajaron, rebotadas y con furia inusitada, desde la cuenca del río Presidio. En menos de treinta minutos, el nivel del agua superó los techos. Los rescatistas aún marcan con pintura las casas donde encontraron cuerpos.

Sabíamos que el canal no iba a resistir un evento así. Lo dijimos. Denunciamos la desviación del cauce, pero aquí nadie escucha hasta que el agua te alcanza el cuello.
El documento de Conselva advertía en 2025: de 289 colonias en riesgo, 65 estaban en semáforo rojo, nivel “muy alto”. Hoy esa alerta se traduce en miles de damnificados y 4 000 viviendas con pérdida total. En la práctica, un tercio de la ciudad quedó inhabitable.
Unos cuantos jóvenes hicieron esfuerzos individuales para contener varias toneladas de basura en el estero del Infiernillo para evitar que salga al mar. El huracán sacó a flote la irresponsabilidad de una sociedad que pensó que el destino nunca la alcanzaría.

Cortes y restablecimiento
De acuerdo con informes de la CFE, el servicio fue reactivado en un 20 % a las 10 horas del impacto; la infraestructura eléctrica sufrió daños en 86 % del tendido: cientos de postes fueron arrancados por el viento.
La Jumapam reconoció que tardará días en “limpiar” el agua de la planta de Siqueros. En la práctica, de las llaves no sale agua, sino lodo. El gobierno estatal dispuso entregas de garrafones; sin embargo, no llegan a todos, particularmente a quienes permanecen en zonas anegadas y de difícil acceso.
La trampa hidráulica
La fuerza del huracán desbordó el río Presidio y colapsó la planta derivadora de Siqueros, encargada del abasto de agua potable. Toneladas de sedimento cubren bombas y válvulas.
El sistema se nos fue a negro”, admite un operador. El agua que intentábamos distribuir regresó convertida en lodo.”
El estudio estimaba que la cuenca podía proveer 2 700 millones de m³ anuales, pero la deforestación y la agricultura extensiva redujeron la infiltración. Con el ciclón encima, el suelo no absorbió nada: todo se fue cuesta abajo. Lo que antes era un cálculo hidrológico se volvió avenida de destrucción.
Números detrás del dolor
En las colonias bajas el huracán no dejó estadísticas: dejó huellas. Una mujer busca entre los escombros la mochila de su hijo. A unos metros, voluntarios improvisan una cocina con tanques que rescataron del mar.
El desastre tenía todos los ingredientes: 66 % de las dependencias locales carecen de personal especializado en prevención y 70 % no tienen capacitación. El resultado: refugios sin luz ni alimentos, ambulancias atrapadas y un Plan DN-III reactivo y rebasado. Lo que en 2025 se llamó “déficit institucional” hoy se traduce en familias comiendo pan con agua a la luz de una vela.
Soluciones que nunca llegaron
El estudio recomendaba soluciones basadas en la naturaleza: restaurar manglares, reforestar cuencas, abrir parques inundables. En vez de eso, los manglares de Urías y el Infiernillo fueron rellenados para viviendas y bodegas. Las imágenes satelitales que sustentaron el diagnóstico coinciden con los puntos de mayor devastación.
Mazatlán se construyó negando el agua —sentencia Sandra Guido, directora de Conselva—. Hoy el agua nos recordó quién manda.”
Organizaciones como Conselva alertaron desde por lo menos hace 10 años el riesgo de tener una cuenca severamente erosionada por actividades agrícolas, ganaderas y forestales. A los ciudadanos les quedaba muy lejos los términos “cuenca” y “erosión”, mientras les estuviera llegando agua a sus casas. Con el colapso de la planta derivadora de Siqueros, sepultada en lodo, ahora de las llaves sale lodo.
Una ciudad de pie, en ruinas
Desde el aire, el puerto parece una maqueta sumergida: el estadio Teodoro Mariscal sin techo, el Monumento al Pescador derribado, la Plazuela Machado cubierta de fierros. Pero también hay señales de vida: jóvenes con palas, buzos improvisados, enfermeras caminando entre charcos de gasolina hacia el IMSS Juárez.
Costos para levantar una ciudad en ruinas
De acuerdo con la proyección técnica del Estudio de Vulnerabilidad Socioambiental (FMCN–Conselva 2025), un evento de categoría 5 como el huracán Mario tendría un costo total de reconstrucción de entre 16 mil y 22 mil millones de pesos. Tan solo la regeneración integral del drenaje y los colectores pluviales demanda 15 000 a 20 000 millones de pesos, según cálculos ajustados a precios de 2027.
A esa cifra se suma la reposición de infraestructura urbana e inmobiliaria construida durante la última década: el Estadio Teodoro Mariscal, modernizado en 2018 con 402 millones de pesos; el Centro Histórico, rehabilitado con más de 50 millones; y la Avenida del Mar, cuya carpeta y colectores colapsaron. El Gran Acuario Mazatlán Mar de Cortés —una inversión de 1 800 millones de pesos— registró peceras colapsadas y la muerte de especies marinas: tiburones nodriza, peces tropicales y pingüinos fueron arrastrados hasta las banquetas del malecón.
- El estudio advertía que un ciclón de máxima categoría podría provocar pérdidas equivalentes al 8 % del PIB estatal. Con Mario, esa hipótesis se cumplió: viviendas, drenaje, vialidades, infraestructura turística y ambiental fueron devastadas en un radio urbano de más de 40 km². La estimación consolidada —entre 16 800 y 22 500 millones de pesos— representa el mayor colapso económico registrado en la historia moderna del Pacífico mexicano.
- Recuento de los daños
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Concepto |
Estimación 2027 |
Fuente base |
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Viviendas con pérdida total |
4 000 – 4 500 |
Protección Civil |
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Muertos |
≈ 120 |
Protección Civil |
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Desaparecidos |
≈ 80 |
Cruz Roja / FGS |
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Heridos |
400 – 500 |
SEDENA / IMSS |
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Desplazados |
8 000 – 10 000 |
Gobierno Estatal |
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Pérdidas materiales |
≈ 20 000 millones MXN |
FMCN–Conselva 2025 (proyección) |
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Inversión estimada para reconstrucción |
16 800 – 22 500 millones MXN |
FMCN–Conselva 2025 / Proyección P23 2027 |

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