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Sinaloa enfrenta una tormenta perfecta: más población, menos agua y cuencas degradadas, advierte iniciativa ciudadana

Mazatlán, Sinaloa | 30 mayo 2026 | Mario Martini

El crecimiento poblacional, la sobreexplotación de acuíferos, la degradación de cuencas y los efectos cada vez más visibles del cambio climático colocan a Sinaloa frente a una de las mayores amenazas para su desarrollo: la crisis hídrica.

Durante el taller “Expediente Sinaloa: Narrativas que construyen el futuro del agua”, organizado por Conselva, Costas y Comunidades A.C., periodistas, especialistas y representantes de medios analizaron los principales desafíos relacionados con la seguridad hídrica del estado y el papel del periodismo en la construcción de una agenda pública basada en evidencias.

La directora ejecutiva de Conselva, Sandra Guido Sánchez, sostuvo que la entidad enfrenta una nueva realidad climática que obliga a replantear la forma en que se administra, protege y utiliza el recurso hídrico.

De acuerdo con los materiales presentados durante el encuentro, Sinaloa ha experimentado algunas de las sequías más severas de las últimas décadas, fenómeno agravado por el aumento de la temperatura y la disminución progresiva de las precipitaciones.

Contexto

Las proyecciones expuestas durante el taller señalan que hacia el año 2050 la población sinaloense podría incrementarse alrededor de un 15 por ciento respecto a 2020, elevando la demanda de agua para consumo humano, agricultura, industria y generación de energía.

Paralelamente, se advirtió que ocho de los 14 acuíferos existentes en la entidad presentan condiciones de sobreexplotación.

Los documentos distribuidos entre los participantes indican que, de mantenerse las tendencias actuales, para finales del siglo Sinaloa podría registrar un incremento de hasta 4.6 grados centígrados en la temperatura promedio y una disminución cercana al 13.4 por ciento en las precipitaciones.

Uno de los mensajes centrales del taller fue que las presas no generan agua, únicamente la almacenan. La disponibilidad futura del recurso dependerá de la conservación de cuencas, bosques y suelos capaces de captar e infiltrar la lluvia para recargar ríos, manantiales y acuíferos.

Raquel Zapién, periodista ecológica Son Playas

Los especialistas señalaron que la deforestación y la erosión del suelo reducen la capacidad natural de las cuencas para retener agua, provocando que gran parte de las lluvias escurran sin generar recarga efectiva.

Una agenda hídrica integral

La propuesta presentada por Conselva plantea tres ejes prioritarios:

  1. Restaurar cuencas y fortalecer la infraestructura verde para incrementar la producción natural de agua.
  2. Mejorar la eficiencia del uso agrícola, sector que actualmente concentra alrededor del 94 por ciento del consumo hídrico estatal.
  3. Impulsar soluciones urbanas para captar, infiltrar y aprovechar el agua de lluvia en ciudades y comunidades costeras vulnerables tanto a sequías como a inundaciones.

Los organizadores subrayaron que la crisis del agua dejó de ser exclusivamente un problema ambiental para convertirse en un desafío económico, social y de seguridad pública.

Asimismo, insistieron en que el periodismo tiene un papel fundamental para traducir información técnica compleja en contenidos comprensibles para la ciudadanía y contribuir a la toma de decisiones informadas.

Editorial P23

Mientras el debate público sigue concentrado en obras hidráulicas, presas y proyectos sexenales, la discusión de fondo permanece pendiente: ¿de dónde saldrá el agua dentro de 20 o 30 años?

La evidencia científica apunta a que la seguridad hídrica no se resolverá únicamente almacenando agua, sino recuperando los ecosistemas que la producen. Bosques, cuencas y acuíferos son infraestructura estratégica tan importante como cualquier presa o acueducto.

El reto para Sinaloa no es solamente enfrentar una sequía. Es evitar que la crisis hídrica se convierta en una crisis económica, alimentaria y social de largo plazo.

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