Eleonora Margarita es Reina de Oro del Carnaval Mazatlán 2026
Homenaje a la memoria viva del puerto
Por Margarita Ebanogorrea-Paralelo 23
Mazatlán, Sinaloa, 02 de febrero de 2026.– Hay nombres que no solo identifican, sino que cuentan una historia. Y hay coronas que no se marchitan con el tiempo. A medio siglo de haber sido coronada como Reina del Carnaval de Mazatlán 1976, Eleonora Margarita Aguilar de Aguilar será homenajeada como Reina de Oro, en un acto que reconoce no solo un reinado, sino una vida entera ligada al espíritu del puerto.
El homenaje se llevará a cabo el próximo sábado 14 de febrero, durante la coronación de la Reina del Carnaval Internacional Mazatlán 2026 “Arriba la Tambora”, organizado por el gobierno de Mazatlán y el Instituto Municipal de Cultura, Turismo y Arte.
Eleonora Margarita es, antes que título, identidad. Su nombre, heredado con amor familiar, ha sido siempre su carta de presentación.
Muchos me reconocen por mi nombre antes que por haber sido reina”, afirma. Y no es casualidad: su historia es también la de una niña mazatleca que descubrió el carnaval de la mano de su madre y su abuela, vestida con confeti, fascinada por el desfile y la música, soñando sin saberlo con el destino que la esperaba.
Hija de madre yucateca y padre potosino, Eleonora nació y creció en Mazatlán, ciudad que no solo fue escenario, sino formación emocional y cultural. Años después, sin buscarlo, su nombre apareció en una lista de aspirantes al reinado. De cien candidatas pasó a cinco finalistas, hasta que una llamada cambió su vida para siempre.
El apoyo de su madre fue decisivo. Aquella misma noche fue presentada oficialmente como candidata en la Escuela Náutica. Entre marinos, música y algarabía, nació una certeza íntima:
mi corazón me dijo: yo voy a ganar”. Y ganó.
La coronación de 1976 permanece intacta en su memoria: la entrada al estadio, el pasillo de marinos, la emoción al ver al público, el vestido sostenido por sus hermanas, las lágrimas, el desfile desde una carroza de ocho metros, la sorpresa de sentirse querida por todo un pueblo. Pero el recuerdo más profundo, confiesa, es la reacción de la gente humilde, la más sencilla, la que se emocionaba de verdad al verla pasar.

Después del carnaval vinieron los viajes, las puertas abiertas, el reconocimiento social. Pero también la vida real: el trabajo, la administración, el turismo, los retos cotidianos. Y en cada dificultad, regresaba a una convicción que la sostuvo siempre: “yo fui reina y lo logré; puedo lograr otras cosas”. El carnaval se convirtió en fortaleza interior.
Al mirar hacia atrás, Eleonora resume estos cincuenta años en tres palabras: felicidad, alegría y triunfo. Un triunfo que no se mide en aplausos, sino en haber transformado una experiencia colectiva en aprendizaje personal.
El homenaje de este 2026 llega con emociones encontradas. La alegría de ser recordada, de reencontrarse con amistades y con el público. Y la tristeza inevitable por la ausencia de sus padres, especialmente de su madre, quien soñaba con vivir este momento.

Está conmigo en mi corazón”, dice con serenidad.
Agradecida con Dios, con su familia, con sus ocho hermanos, con sus nietos, con las amistades de toda una vida, Eleonora reconoce que el carnaval no es solo fiesta: es memoria, identidad y comunidad. Por eso, su mensaje para las nuevas reinas es simple y profundo: vivir el reinado con gratitud, hacia la gente, la familia, los amigos y el puerto que confía en ellas.
Las reinas pasan y otras vendrán”, afirma. “Pero el honor permanece”.
Cincuenta años después, Eleonora Margarita no regresa para ser coronada otra vez. Regresa para confirmar que hay reinados que no terminan nunca, que hay nombres que florecen con el tiempo, y que hay mujeres que, sin proponérselo, se convierten en Reinas de Oro de la memoria y del corazón de Mazatlán.
