Crimen de lesa arqueología y hallazgos humanos milenarios en cuevas de Quintana Roo
Especial P23
Chetumal / Quintana Roo, 3 de marzo de 2026. — La publicación portada del diario Cambio 22 subraya una denuncia grave de especialistas en arqueología respecto a la construcción de parques vinculados al proyecto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Tren Maya. Investigadores califican como un crimen de lesa arqueología la intervención, mutilación y reubicación de piezas y estructuras prehispánicas originalmente halladas en la ruta del tren, especialmente en los parques Balaam Tum (Quintana Roo) y otros sitios, donde al menos 47 estructuras fueron desmontadas y mezcladas sin rigor científico, aduciendo reconstrucciones que no respetan su contexto original ni significado histórico.

La crítica surgió en un Seminario de Patrimonio Cultural donde especialistas como el arqueólogo Fernando Cortés de Brasdefer señalaron que muchos vestigios que el INAH reportó como “rescatados” fueron de hecho desmantelados y reconstruidos con piedras y materiales de distintos sitios, generando edificaciones que simulan arqueología sin legitimidad científica.
Adicionalmente, en la región del Caribe mexicano, exploradores y arqueólogos han documentado descubrimientos de esqueletos humanos prehistóricos en sistemas de cuevas inundadas entre Tulum y Playa del Carmen — restos que datan de al menos más de 8 000 años y que habrían sido colocados de forma ritual en cámaras internas de cenotes cuando aún estaban secos, antes del final de la última glaciación.
Arqueólogos como Octavio del Río han advertido que estos sistemas de cuevas, parte del complejo hidrogeológico Sistema Sac Actun, contienen restos humanos y paleontológicos que ofrecen información valiosa sobre los primeros habitantes de la Península de Yucatán.
Organizaciones y colectivos críticos del Tren Maya han expresado su preocupación de que las obras de infraestructura han afectado cavernas, cenotes y sitios arqueológicos, poniendo en riesgo no solo el medio ambiente sino también el estudio responsable del patrimonio arqueológico.
La exigencia de investigadores y especialistas es clara: garantizar protocolos de salvamento arqueológico, transparencia y protección integral de vestigios prehispánicos y prehistóricos, antes de que desarrollos de impacto irreversible destruyan evidencia única sobre los orígenes humanos en América.
