Misión Mazatlán: cuidar a la gallina de los huevos de oro
El turismo de cruceros volvió a levantar al puerto después de la violencia y la pandemia. Hoy, la expansión de la guerra del narco hacia el sur de Sinaloa acecha nuevamente a uno de los principales motores económicos de la región.
Mazatlán, Sinaloa | 24 junio 2024 | Mario Martini | P23
Mazatlán ya vivió esta historia.
La última vez que la violencia se apoderó de los titulares nacionales e internacionales, las principales navieras del mundo borraron al puerto de sus rutas turísticas. Lo que vino después fue una crisis económica silenciosa que golpeó directamente a medianos comerciantes, taxistas, restauranteros, guías de turistas, artesanos, transportistas y cientos de familias que dependían de la llegada semanal de cruceros.

Entre 2010, 2011 y 2012, Sinaloa fue sacudido por la violencia criminal que cobraba la vida de un joven de entre 19 y 35 años cada 4 horas. En este escenario, el puerto pasó de ser una escala habitual del Pacífico mexicano a prácticamente ir desapareciendo de los itinerarios internacionales.
En 2012 llegó apenas un crucero. Un solo barco con unos 700 pasajeros que pisaron la ciudad durante todo el año. El impacto económico fue devastador.
Después de extenuares negociaciones, el 12 de noviembre de 2013 -después de casi tres años de ausencia- se concretó finalmente el regreso de los cruceros internacionales de las compañías:
• Holland America
• Norwegian Cruise Line
• Azamara Club Cruises
Estás negociaciones permitieron asegurar al menos 32 arribos entre 2013 y 2015, con una expectativa superior a 57 mil turistas. Para 2016, arribaron 83 cruceros con 212,884 pasajeros y una derrama económica cercana a 400 millones de pesos.
Unos meses antes de la pandemia de COVID-19, el puerto navegaba hacia la consolidación del turismo naviero. Ese año hubo 136 arribos de las principales navieras con más de 400 mil pasajeros:
• Carnival Cruise Line
• Princess Cruises
• Holland America Line
• Norwegian Cruise Line
• Disney Cruise Line
Asoma la violencia
Trece años después de la suspensión, Mazatlán se convirtió nuevamente en una historia de éxito. La recuperación de la confianza internacional permitió que el puerto regresara a los primeros lugares nacionales en turismo de cruceros. Entre 2011 y 2025 pasó de recibir únicamente un crucero anual a superar los 120 arribos por temporada hoy en día.
Sin embargo, los recientes episodios de violencia registrados en el sur de Sinaloa, incluyendo enfrentamientos, bloqueos, operativos y desplazamientos de grupos armados hacia municipios serranos cercanos a Mazatlán, han encendido nuevamente las alertas. La inquietud vuelve a surgir: ¿Está Mazatlán en riesgo de repetir la historia?
Joya emergente de Sinaloa
La respuesta adquiere relevancia porque el contexto estatal cambió radicalmente. Mientras la economía de Culiacán enfrenta una desaceleración derivada de la crisis de seguridad, documentada por diversos indicadores económicos analizados por P23 con base en información del Instituto Mexicano de Competitividad (IMCO), Mazatlán se ha convertido en el principal motor turístico y económico de Sinaloa. La ciudad es hoy la auténtica gallina de los huevos de oro. No solamente por su industria hotelera sino también por las empresas que gravitan alrededor del sector inmobiliario y, por supuesto, por el impacto directo que genera la llegada de cruceros.
Durante 2024 arribaron al puerto 122 embarcaciones con más de 470 mil pasajeros, generando una derrama económica superior a los 677 millones de pesos. Para 2025 fueron unos 124 arribos con una derrama cercana a los 691 millones de pesos.
Estas cifras benefician directamente a miles de pequeños negocios, pues cada crucerista consume transporte, alimentos, bebidas, artesanías, tours, actividades recreativas y comercio local. Lo que para una naviera representa una escala de algunas horas, para cientos de familias mazatlecas representa el ingreso del día.
Recuperación construida durante más de una década
La reconstrucción del turismo de cruceros no ocurrió de manera espontánea. Tuvieron que pasar varios años de negociaciones diplomáticas, promoción internacional y reconstrucción de confianza. No fue una tarea fácil, pues las navieras planean sus itinerarios con varios años de anticipación
En 2013 regresaron oficialmente las primeras navieras internacionales. Llegaron apenas seis cruceros. En 2014 arribaron 35. En 2015 la cifra subió a 77.
Para 2019 Mazatlán ya registraba más de 400 mil pasajeros y hasta 136 arribos programados.
Cuando la recuperación iba en ascenso, llegó la pandemia y la incompetencia municipal para hacerle frente aportó otro ingrediente a la tragedia. La industria mundial se paralizó.
Pero el puerto volvió a levantarse, como lo hizo en todas las pandemias que le cayeron encima en los siglos XIX y XX, como la fiebre amarilla y la peste bubónica.
Entre 2022 y 2025 la recuperación fue acelerada gracias al regreso de grandes embarcaciones como Discovery Princess, Norwegian Bliss, Royal Princess, Carnival Panorama, Disney Wonder y otros gigantes de la industria.
La Conferencia Anual de la Florida-Caribbean Cruise Association (FCCA), realizada en Mazatlán en 2023, consolidó internacionalmente la imagen del destino como un puerto seguro y competitivo. Los ejecutivos de la FCCA revisaron la estrategia de seguridad y confirmaron que el destino estaba blindado para continuar en su programación anual.
Lo que está en juego
La experiencia demuestra que las navieras son extremadamente sensibles a los indicadores de seguridad y a las alertas de viaje principalmente del gobierno estadounidense. Por razones programáticas, no esperan a que una crisis escale. Actúan preventivamente. Así ocurrió en 2011.
Por ello, la estabilidad de Mazatlán deja de ser únicamente un asunto turístico. Se trata de algo mayor: es un tema económico estratégico, pero también la ventana más visible de Sinaloa hacia el mundo.
Mientras otras actividades productivas enfrentan dificultades, el turismo continúa generando empleo, inversión, captación de divisas y derrama económica.
La pérdida de confianza internacional tendría efectos inmediatos sobre hoteles, restaurantes, operadores turísticos, comerciantes del Centro Histórico, artesanos, transportistas y trabajadores independientes. Mazatlán tardó más de una década en recuperar lo que perdió en apenas dos años.

Lección que no debe olvidarse
La cronología histórica deja una enseñanza vital. Mazatlán logró sobrevivir a dos grandes crisis: la violencia de 2010-2011-2012 y la pandemia de 2019-2020. Pero ambas demostraron que la confianza es el activo que el destino no puede volver a perder, pues construirla toma años y perderla solo unas semanas.
Hoy, cuando los ecos de la violencia vuelven a acercarse al sur de Sinaloa, la prioridad no debe ser únicamente contener los hechos delictivos desde la prevención y la inteligencia policial. También debe protegerse la reputación internacional de la ciudad porque detrás de los cruceros hay miles de familias que dependen de ellos. Pero también detrás de cada decisión de una naviera existe la evaluación permanente sobre la seguridad de sus pasajeros.
Mazatlán volvió a levantarse de la adversidad y convertirse nuevamente en una potencia económica del Pacífico mexicano, como lo hizo a lo largo de la bien llamada Grandeza Mazatleca que arrancó a mediados del siglo XIX y no ha parado hasta nuestros días, reinventándose después de cada sobresalto.
Pero su tradicional resilencia puede agotarse por descuido u omisión porque la historia nos demuestra que la Perla del Pacífico no puede darse el lujo de ponerse otra vez en una posición de riesgo.







