Cada 19 de abril se recuerda a quienes buscan a sus desaparecidos, en un país donde más de 132 mil personas siguen sin ser localizadas.

CDMX 19 de abril de 2026 | SemMexico-P23

El Día de las Familias Buscadoras se conmemoró el pasado 19 de abril como una jornada para visibilizar a las familias que buscan a sus desaparecidos en México, en medio de una crisis que se ha vuelto parte del paisaje cotidiano.

La conmemoración ocurre en la víspera de la reunión del alto comisionado de Naciones Unidas Volker Türk y la presidenta Claudia Sheinbaum que ha rechazado los informes sobre el tema del ACNUDH.

De acuerdo con la plataforma GoFundMe, las fichas de búsqueda -impresas en blanco y negro y colocadas en postes, casetas telefónicas y paradas de autobús- forman parte de la imagen urbana del país. Son rastros de una ausencia persistente que no se detiene con el paso del tiempo ni con el desgaste del papel.

La campaña “Los que se quedan necesitan ser vistos” subraya una realidad contundente: en México desaparece una persona cada media hora, mientras otra inicia su búsqueda.

Datos de organizaciones civiles estiman que alrededor de 40 personas desaparecen diariamente, lo que ha dejado a más de 132 mil familias con un integrante ausente. La cifra crece, pero el impacto social parece diluirse.

En este contexto, miles de familias han transformado su vida cotidiana en una búsqueda permanente. Recorren terrenos, excavan fosas y revisan indicios con la esperanza de encontrar restos o alguna señal que les permita saber qué ocurrió con sus seres queridos.

La desaparición forzada y la no localización de personas han dejado de ser hechos excepcionales para integrarse a la vida pública como una constante silenciosa. Las fichas pegadas en muros y postes son evidencia de una crisis que no se resuelve y que sigue trasladando la carga de la búsqueda a las familias.

Organizaciones de derechos humanos han señalado que la respuesta institucional sigue siendo insuficiente frente a la magnitud del problema, mientras colectivos ciudadanos sostienen gran parte de las labores de localización en campo.

EDITORIAL P23

El país se acostumbró a ver rostros en papel que tapizan paredes y postes de todas las ciudades como dramática decoración urbana. Cada ficha pegada en un poste es una acusación directa al Estado y una evidencia de que la búsqueda sigue descansando en las familias. ¿Cuál es la razón del gobierno para negar la dimensión del fenómeno?

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