Podría ser el mayor cementerio clandestino: Maria Idalis Gómez .-
La fiscal de Sinaloa habla de 2 fosas, las que le dejaron investigar; FGR lleva la investigación, dice.
Redacción Paralelo 23
Concordia, Sinaloa, 10 febrero 2926.-. — Lo que autoridades han presentado como un hallazgo acotado —10 cuerpos localizados en fosas clandestinas, cinco de ellos presuntamente identificados como trabajadores de una minera canadiense secuestrados y 2 que reconoce con modestia la fiscal de Sinaloa, desplazada de la investidura “madre”— podría ser apenas la orilla visible de un crimen de mayor escala.
Información recabada en campo y a partir de testimonios ligados a detenciones, presentada por la periodista María Idalia Gómez en Aristegui en Vivo, apunta a la posible existencia de un sitio de entierro clandestino masivo en la zona de El Verde, municipio de Concordia, Sinaloa. Las estimaciones preliminares refieren al menos 120 cuerpos en una sola fosa, además de otras áreas que no han sido exploradas.
El señalamiento se sostiene en indicios físicos, testimonios y análisis territorial que describen a la región como un espacio bajo control criminal, marcado por extorsiones en la zona minera y desapariciones sistemáticas. La dimensión del hallazgo, de confirmarse, rebasaría por mucho la versión oficial y colocaría al sitio entre los cementerios clandestinos más grandes documentados en el país.
Durante el programa se contrastaron los datos periodísticos con la narrativa institucional. Mientras autoridades federales han hablado de una posible “confusión” en torno a las cifras, la investigación subraya que no se trata de un error de conteo, sino de una brecha profunda entre lo que se informa y lo que ocurre en el territorio.
Como lo adelantamos en el noticiero El Mañanero Tropical, el drama aún no ha tocado fondo. La comparación con casos como La Bartolina, en Tamaulipas, surge de manera inevitable: lugares donde la verdad fue dosificada durante años, mientras las familias buscaban sin respaldo y sin respuestas.
La pregunta de fondo no es solo cuántos cuerpos hay, sino por qué se llega tarde, por qué se reconoce a medias y por qué el hallazgo emerge justo ahora, en un contexto de atención y presión internacional. Más allá de cifras, El Verde vuelve a colocar en el centro una constante nacional: la desaparición como economía del crimen y la fosa clandestina como su archivo.

La exigencia, una vez más, es la misma: transparencia plena, investigación integral y verdad sin recortes.
La divergencia no es menor. Mientras la prensa internacional reproduce y contextualiza el caso desde sus países de origen, el trabajo periodístico mexicano interpela la versión oficial desde el territorio, identificando patrones de control criminal, extorsión en la zona minera y posibles áreas aún no exploradas.
Como lo adelantamos en el noticiero El Mañanero Tropical, el drama aún no ha tocado fondo. La pregunta que queda abierta es si la cobertura internacional escalará hacia una verificación independiente en campo, o si continuará limitada a los márgenes que impone la información oficial.
Fiscalía estatal, al margen
Por su parte de la fiscal general de Sinaloa, informó que recibieron solamente una denuncia de dos fosas, en las que encontraron osamentas de dos personas.