El incremento sostenido de temperaturas ya afecta la economía, eleva riesgos sanitarios y obliga a replantear el modelo hospitalario en el país, advierte el IMSS en el Día de la Tierra.
22 de abril de 2026 | Redacción P23
En el marco del Día Internacional de la Tierra, el director general del Instituto Mexicano del Seguro Social, Zoé Robledo, advirtió que el cambio climático se ha convertido en un factor directo de afectación a la salud pública y la productividad laboral en México.
De acuerdo con el funcionario, durante 2024 el país registró pérdidas cercanas a los 10 mil millones de dólares en productividad asociadas a las altas temperaturas, fenómeno vinculado al incremento sostenido del calor y no a crisis económicas o sanitarias.
El aumento de la temperatura promedio nacional -estimado en 1.6 grados en las últimas décadas- ha generado condiciones más propicias para la propagación de enfermedades como el dengue, cuya incidencia ha crecido en aproximadamente 32 por ciento.
En paralelo, el propio sistema de salud enfrenta un reto estructural: los hospitales generan alrededor del 7 por ciento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, lo que obliga a revisar su operación bajo criterios de sustentabilidad.
Como respuesta, el IMSS impulsa el programa “Hospitales Seguros, Sostenibles e Inclusivos”, enfocado en reducir el impacto ambiental mediante ahorro energético, uso eficiente del agua, manejo de residuos y medición de emisiones.
Actualmente, 250 hospitales del instituto cuentan con estrategias de ahorro de agua y ampliación de áreas verdes, mientras que más de 72 mil trabajadores han sido capacitados en temas de sustentabilidad. Para 2026, se proyecta ampliar estas acciones a más unidades médicas en distintas regiones del país.
La conmemoración del Día de la Tierra ocurre en un contexto de alertas internacionales por el avance del calentamiento global y sus efectos en salud, economía y recursos naturales.
En México, especialistas señalan que persisten asignaturas pendientes en política ambiental, entre ellas el debate sobre el uso del fracking, la gestión del agua, el crecimiento urbano sin planeación y la dependencia de combustibles fósiles, factores que mantienen presión sobre el sistema de salud y el entorno.
EDITORIAL BREVE P23
El diagnóstico está hecho y los datos son contundentes: calor, enfermedad y pérdida económica. Pero el fondo sigue sin resolverse. Mientras el discurso oficial habla de sustentabilidad, el modelo energético mantiene tensiones abiertas como el fracking. El sistema de salud no solo atiende las consecuencias; también evidencia las contradicciones. Y en ese encuadre está Sinaloa que espera sequía extrema por la presencia del “niño” y la “niña”
